Desde el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Lugo queremos hacernos eco del reciente documento de posicionamiento del Consejo General de Dentistas, publicado en enero de 2026, que aborda de forma rigurosa y detallada la práctica de la sedación en clínicas dentales. Se trata de un texto de referencia que nace con una clara vocación: unificar criterios en todas las comunidades autónomas y reforzar, por encima de todo, la seguridad del paciente.
El documento establece un marco común que define qué tipo de sedación puede realizarse en el ámbito odontológico, bajo qué condiciones y con qué profesionales implicados. En este sentido, se diferencia con claridad entre la sedación mínima o ansiolisis, que puede llevarse a cabo por odontólogos debidamente formados —ya sea mediante fármacos por vía oral o mediante óxido nitroso—, y la sedación moderada por vía endovenosa, que debe ser realizada exclusivamente por médicos especialistas en Anestesiología y Reanimación. La sedación profunda y la anestesia general quedan fuera del entorno habitual de la clínica dental y se reservan al ámbito hospitalario.
Uno de los pilares del posicionamiento es la evaluación previa del paciente, que debe ser sistemática y documentada. Se subraya la importancia de valorar la clasificación ASA, las comorbilidades, la vía aérea y otros factores de riesgo que puedan condicionar la seguridad del procedimiento. La sedación no es un acto aislado, sino un proceso continuo que exige previsión, formación y capacidad de respuesta ante posibles complicaciones.
El texto también detalla los requisitos de instalaciones y equipamiento, así como la necesidad de contar con protocolos claros de monitorización, recuperación y alta del paciente. Oxígeno, aspiración, material de soporte vital, desfibrilador y medicación de urgencias dejan de ser elementos accesorios para convertirse en requisitos imprescindibles cuando se realizan técnicas de sedación.
Especial relevancia adquiere el apartado dedicado a la formación del profesional, que debe ser específica, acreditable y actualizada, incluyendo formación en soporte vital básico y uso de desfibrilador. La sedación, bien entendida, no es solo una herramienta para reducir la ansiedad del paciente, sino un compromiso ético con la excelencia clínica.
Desde el COEL consideramos que este posicionamiento supone un avance decisivo hacia una odontología más segura, homogénea y responsable, alineada con las buenas prácticas asistenciales y con las legítimas expectativas de los pacientes. Invitamos a nuestros colegiados a conocer en profundidad este documento, que sin duda marcará el futuro inmediato de la sedación en la práctica odontológica.



