Desde el Consejo General de Dentistas se alza una voz firme, serena y profundamente necesaria en un momento clave para el futuro de la sanidad pública en España. El reciente anteproyecto de ley del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud ha abierto un debate que no es solo jurídico o administrativo: es, sobre todo, una cuestión de identidad profesional, de reconocimiento y de justicia histórica.
Analizamos con atención la postura trasladada por el Consejo, que advierte de la necesidad de que los dentistas sean contemplados de forma adecuada dentro del sistema sanitario público. No se trata únicamente de una cuestión de encaje normativo, sino de entender que la salud bucodental forma parte inseparable de la salud general, como ya viene defendiendo la evidencia científica y la práctica clínica desde hace décadas.
En este contexto, se subraya la importancia de que el nuevo Estatuto Marco recoja de manera explícita el papel de los odontólogos y estomatólogos como profesionales sanitarios con competencias propias, evitando ambigüedades que puedan derivar en desigualdades laborales o limitaciones en su desarrollo dentro del sistema público.
También se pone sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia una mayor integración de la salud oral en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Un reto que no es nuevo, pero que adquiere ahora una dimensión estratégica. Porque hablar de salud bucodental es hablar de prevención, de calidad de vida y, en muchos casos, de detección precoz de patologías sistémicas.
Desde nuestra mirada colegial, entendemos que este posicionamiento no solo defiende a la profesión, sino que también protege a la ciudadanía. Porque cuando se reconoce adecuadamente a quienes cuidan de la salud oral, se fortalece todo el sistema sanitario.
Nos encontramos, en definitiva, ante una oportunidad. Una de esas que no conviene dejar pasar. El Estatuto Marco puede convertirse en una herramienta que mire al futuro sin olvidar el camino recorrido, integrando plenamente a la odontología en la arquitectura de la sanidad pública española.
Seguiremos atentos, con espíritu crítico y constructivo, acompañando cada paso que contribuya a dignificar nuestra profesión y a mejorar la salud de todos. Porque en cada decisión normativa late, en el fondo, algo mucho más profundo: la manera en que una sociedad decide cuidarse.



