La sede del Consejo General de Dentistas acogió el pasado viernes la reunión de las Comisiones de Ética de los Colegios Oficiales de Dentistas, una jornada de trabajo y reflexión que situó en el centro del debate dos cuestiones clave para el presente y el futuro de nuestra profesión: la ética profesional y la inteligencia artificial aplicada a la práctica clínica.
Organizada por el Comité Central de Ética, presidido por el Dr. Bernardo Perea, esta reunión tuvo como objetivo proporcionarnos recursos y criterios claros para que nuestro ejercicio profesional no solo se ajuste al marco legal vigente, sino que garantice a nuestros pacientes la máxima calidad asistencial. Porque la buena odontología no se mide únicamente en resultados clínicos, sino también en decisiones responsables, informadas y éticamente sólidas.
La jornada se inició con un balance de las actividades desarrolladas por el Comité Central de Ética, poniendo de relieve el trabajo continuo que se realiza para dar respuesta a las dudas y situaciones que surgen en el día a día de las clínicas dentales. A continuación, se presentó un proyecto de Inteligencia Artificial orientado al ámbito odontológico, una herramienta llamada a transformar procesos, mejorar la eficiencia y apoyar la toma de decisiones clínicas, pero que exige, al mismo tiempo, una reflexión ética profunda y compartida.
Uno de los puntos más relevantes del encuentro fue la propuesta de creación de un Foro Deontológico, concebido como un espacio común para el intercambio de consultas, experiencias y criterios entre las distintas Comisiones de Ética de los Colegios. Este foro permitiría reforzar la cohesión, unificar criterios y favorecer una respuesta más ágil y coherente ante los retos éticos que plantea el ejercicio profesional en un entorno cada vez más complejo y tecnificado.
En este contexto, también se planteó la posibilidad de que el Comité Central de Ética emita pronunciamientos sobre cuestiones concretas de especial relevancia, como los consentimientos informados, el uso de radiaciones ionizantes o la gestión de casos reales que generen dudas o debates éticos entre los profesionales.
Desde esta jornada se lanzó un mensaje claro: la ética no es un concepto estático ni un mero cumplimiento normativo. Evoluciona al ritmo de los avances tecnológicos, de las expectativas sociales y de la propia profesión. Por ello, resulta imprescindible dotarnos de herramientas, espacios de diálogo y marcos de referencia que nos ayuden a ejercer con rigor, responsabilidad y visión de futuro, sin perder nunca de vista los valores que han sostenido históricamente a la odontología.



