Desde el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Lugo seguimos con atención cada paso que marca el rumbo de nuestra profesión. En ese camino, el Consejo General de Dentistas ha dado un paso firme al presentar sus aportaciones al Ministerio de Sanidad en la fase de consulta previa para la modificación de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS).
Nos encontramos ante un momento clave. La actualización de la LOPS no es solo un ejercicio legislativo: es, en cierto modo, una redefinición silenciosa del papel que desempeñamos en el sistema sanitario. Por ello, desde la Organización Colegial se ha puesto el acento en algo esencial: garantizar la seguridad jurídica, respetar el marco competencial y reforzar la figura del odontólogo como profesional sanitario facultativo.
Valoramos positivamente la oportunidad de adaptar la normativa a la realidad actual, marcada por la evolución de las titulaciones y del propio sistema sanitario. Sin embargo, también defendemos con claridad que esta reforma no debe abrir la puerta a la confusión. Las funciones propias del dentista —promoción de la salud bucodental, prevención, diagnóstico, tratamiento y prescripción— deben preservarse sin ambigüedades, evitando solapamientos que puedan comprometer tanto la práctica clínica como la protección del paciente.
En esta línea, se subraya la importancia de no desdibujar los límites entre profesiones sanitarias. La odontología tiene un núcleo funcional propio, construido sobre años de formación, autonomía clínica y responsabilidad asistencial. Alterarlo, aunque sea de forma indirecta, sería como mover los cimientos de una estructura que ha demostrado su solidez a lo largo del tiempo.
Otro de los aspectos clave que se trasladan al Ministerio es la necesidad de reforzar la figura del responsable clínico dental, así como garantizar la continuidad asistencial y la trazabilidad de los tratamientos. Porque en cada historia clínica no solo hay datos: hay confianza, identidad profesional y el derecho del paciente a saber quién cuida de su salud.
Asimismo, se pone sobre la mesa el encaje de las especialidades odontológicas en el marco de la LOPS. La ausencia de títulos oficiales plenamente desarrollados no puede convertirse en una desventaja para la profesión ni en un motivo de desigualdad frente a otras disciplinas sanitarias.
Conviene recordar que estamos aún en una fase inicial de consulta pública previa. Será más adelante, cuando el texto normativo tome forma, cuando se concreten las alegaciones con mayor precisión. Mientras tanto, desde la Organización Colegial se mantiene una participación activa y responsable en defensa de la profesión, de la calidad asistencial y, en última instancia, de la salud de nuestros pacientes.
Porque si algo define a la odontología —ayer, hoy y mañana— es su compromiso firme con el rigor, la ética y el cuidado. Y eso, ninguna reforma debería olvidarlo.



