Defendemos la odontología basada en la ciencia. Lo hacemos hoy y lo hemos hecho siempre. Porque cuando hablamos de salud, no hay atajos posibles ni lugar para la improvisación.
Desde el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Lugo (COEL) nos alineamos con el Consejo General de Dentistas para reafirmar un principio esencial: la práctica clínica debe sustentarse en la evidencia científica, frente al auge de pseudoterapias, pseudociencias y tratamientos difundidos sin control profesional.
Observamos con preocupación cómo determinadas tendencias, amplificadas por las redes sociales, presentan como soluciones simples lo que en realidad son procesos clínicos complejos. Blanqueamientos caseros con productos abrasivos, alineadores adquiridos por internet sin supervisión, limado doméstico de dientes o dispositivos para modificar la estética facial forman parte de un catálogo creciente de prácticas que banalizan la salud bucodental.
Estas actuaciones no solo carecen de respaldo científico, sino que pueden generar consecuencias irreversibles: desgaste del esmalte, sensibilidad extrema, lesiones gingivales, alteraciones de la oclusión o incluso problemas en la articulación temporomandibular.
Al mismo tiempo, asistimos a la proliferación de corrientes que, bajo denominaciones como odontología “holística” o biodescodificación dental, prometen diagnósticos y tratamientos sin base científica. Este tipo de mensajes no solo desinforman, sino que también pueden retrasar diagnósticos reales y necesarios.
Por eso insistimos: ningún contenido viral sustituye la valoración clínica de un dentista colegiado. La seguridad del paciente exige diagnóstico individualizado, tratamientos contrastados y el uso de productos sometidos a controles rigurosos.
Reivindicamos el valor de la prevención, de la información veraz y del criterio profesional. Invitamos a la ciudadanía a desconfiar de soluciones rápidas y a apoyarse siempre en profesionales cualificados.
Porque la confianza no se construye sobre promesas, sino sobre conocimiento. Y en odontología, ese conocimiento tiene un nombre claro: ciencia.



